Basado en el artículo de Adela Cortina Para el diario El País, tomado de http://elpais.com/diario/2004/08/24/opinion/1093298406_850215.html
Rótulos como el "patriotismo Constitucional" se desvanecieron y se reemplazaron con otros como "Democracia Deliberativa", la cual es casi imposible de encarnar porque lo que nos compone como sociedad y república que ejerce la democracia es distinto a lo que esta requiere, plantea Cortina (2004) en su artículo. El termino deliberación, continua la autora haciendo un recorrido histórico y etimológico, aplicó desde la antigua Grecia y se define como la consideración atenta de los pros y contras de una decisión, previa adopción de la misma.
Se delibera para definir lo justo y lo injusto, que según el texto, es la esencia de la política y por tanto la "democracia deliberativa" hace referencia a las entrañas mismas de la democracia; por tanto, al hablar de la importancia de tomar una decisión, las sociedades han encontrado tres caminos para tomar una decisión: Imposición, agregación o deliberación: El deliberacionista se mueve del "yo" al "nosostros" a través de la formación democrática de la voluntad, valorando las propuestas, argumentos y acuerdos entre las partes. El agregacionista, por su parte, solo incide en la decisión final, votando. La imposición no es siquiera democrática.
La política deliberativa necesita un Parlamento o Senado dispuestos a llegar a una voluntad común lejos del partidismo y unos ciudadanos capaces de participar en las discusiones, con conocimientos para argumentar apropiadamente y con igual capacidad de influir en las decisiones; sin embargo, estas condiciones no son más que in ideal, así que se busca interpretar a los que siguen defendiendo la democracia deliberativa, y se cree que lo hacen por dos razones:
En primer lugar, se cree que este pretende una mayor negociación con os sectores más afectados en las decisiones políticas que se tomen, pero al no poder modificar los mecanismos establecidos, se exalta el agregacionismo y se denigra el republicanismo. Por otra parte se defiende que el ciudadano promedio tenga un ejercicio de deliberación sano en todos los ámbitos de su vida, sin propender por intereses individuales; se cree entonces que la deliberación debería ser cotidiana desde la rutina del ciudadano hasta las cámaras y los partidos.
Considero en lo personal que la autora plantea un ideal de participación ciudadana que, si bien debería darse, el tamaño de las sociedades actuales, el tiempo que se tomaría para llevar a cabo dichas deliberaciones, y el nivel desigual de influencia que un ciudadano pueda tener en las decisiones del estado por su posición social y económica son indicadores de que nunca llegaremos a una "democracia deliberativa" debido al conflicto de intereses personales y a lo engorroso que sería, por ejemplo, en el caso de Colombia, llevar a cabo una discusión entre casi 50 millones de personas. Sumado a esto, las condiciones de un buen número de ciudadanos de pobreza, analfabetismo y falta de un criterio sólido para argumentar no permitirían un debate constructivo e igualmente participativo.